Nace
Chopin en Zelazowa Wola, cerca de Varsovia, el 1 de marzo de 1810 en el seno de
una familia de cierto nivel cultural. El 17 de octubre de 1849 muere en París. De acuerdo con su voluntad su corazón fue
llevado a Varsovia.
La variedad compositiva es amplia y, con excepción de dos
conciertos y alguna aproximación a la música de cámara, está dedicado al piano.
Dentro de esta producción cabe destacar las formas libres, y muchas veces de
corta duración, en las que Chopin concentra todo su romanticismo, todo su
nacionalismo y toda la poesía que lleva dentro, porque no es un hombre
interesado en las formas clásicas ni en construir la música al estilo de su
tiempo y entorno. Los grandes conciertos con solista no le atraen; el teatro
musical tampoco; es decir, lo que da dinero y prestigio en su época no le
interesa demasiado.
Nocturnos y Valses, son obras típicamente chopinianas. Los
primeros están llenos de
dificultades e innovaciones técnicas, aunque la delicadeza melódica lo oculte.
Los Valses podrían ser ejemplo
de la música, digamos “cortesana”, del autor polaco.
(Extraido de un texto de Prieto, J.)
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A continuación escuchamos algunas de sus obras. En este caso me voy a centrar en los Nocturnos. Entre ellos se encuentran algunas de sus piezas más conocidas. Como curiosidad añado que lo largo de su vida compuso 21 nocturnos y tardó unos 15 años en componerlos. Si los escuchas todos juntos no suman más de dos horas de música.
Como ves es una maravillosa música para trabajar, dibujar y sobre todo relajarse.
